viernes, 1 de noviembre de 2013

LOS RÍOS DE MICIECES DE OJEDA. RÍO MICIECES ( y III)






RÍO MICIECES (y III)
(Continuación)

Los ingenieros y técnicos que hicieron la concentración parcelaria se llevaron una sorpresa. Para ellos tanto los arroyos de  este campo miciecense, como sus dos ríos, no eran sino arroyuelos  poco significativos en cuanto al caudal que podían llevar. La primera, o segunda, o tercera… tormenta les dio una lección, que, por otra parte, los del lugar ya sabían: se llevó los tubos puestos para ser puente de algunos caminos. Y es que el río nuestro es muy morigerado, humilde y sencillo, y en este aspecto de riadas no suele alterarse mucho. Pero cuando se le hinchan las narices y dice aquí estoy yo, se lleva lo que pilla con una fuerza increíble. Yo no le he visto nunca subir hasta el pueblo, pero casi-casi. Es que su cuenca es muy amplia. Y enseguida se nota que ha llovido por allá arriba: el agua baja roja por la arcilla de las tierras. 

 
 El río Micieces desde el paso de San Lorenzo hacia las Adoberas. (A la izquierda, en dirección al Río Viejo. A la derecha hacia el pueblo)



Además de hacer un nuevo trazado al río, no todo él sino por muchas zonas de su recorrido, esos ingenieros y técnicos limpiaron el cauce y lo rehicieron. Y de tal modo limpiaron el río que el pobre quedó desconocido y arrugado, como oveja recién esquilada: arrasaron con toda la vegetación de sus orillas. Antiguamente (y no tan antiguamente) no se veía el pueblo, las casas, de Micieces hasta que estabas dentro de él: el arbolado lo rodeaba por todas partes. Primero llegó la plaga de los olmos que secó todas las olmedas y cepudas que había en el alrededor. Después llegó la concentración parcelaria que, en favor de la agricultura, eliminó todo el arbolado, las linderas, los setos, rehízo arroyos, trazó nuevos límites a las tierras… y las de labranza quedaron libres de todo para mejor ser labradas. ¡Y el pueblo quedó al descubierto! Pero el río va saliendo por sus fueros y ya tiene en sus riberas arbolado suficiente como para señalarlo desde lejos. Aparte de los plantíos que se han ido sembrando.

La alcantarilla.
El río Micieces, en Micieces, ahora solo tiene un puente de un solo ojo, de obra, en el ramal de carretera que une la 2233 con el pueblo. Sustituyó a uno de madera que estaba unos metros más abajo del actual emplazamiento. Los mayores del lugar recuerdan cuándo lo hicieron siendo ellos mozos. Hubo que hacer un terraplén para alcanzar la altura deseada sobre lo que es el río, que en ese punto apenas tenía profundidad. Y junto a él, una alcantarilla muy grande, tan alta como el puente y cuya abertura es un poco menor que él. Era para dar salida rápida a las posibles grandes avenidas originadas por tormentas. Pocas veces vi yo que fuera muy necesaria. Sí, en cambio, hubo un tiempo en que por ella desaguaba el arroyo que venía de San Andrés y del Aguachinal. Y en no pocas ocasiones, en los tiempos pasados, los gitanos y otras personas que hacían trashumancia por los pueblos la aprovechaban para pasar las noches y los días. Nuestros mayores siempre nos recomendaron no entrar en la alcantarilla: sus motivos tenían porque alguno sí que cogió en ella una buena piojada (en el habla de la zona diríamos piejada). Lo que sí solíamos usar eran los finales de sus muros terminados al estilo de toboganes, y como tales los usábamos los chiguitos y chavales.

Antes el río tenía más puentes, pero de madera. Me acuerdo de cuatro que eran solo para el paso de personas y eran unos simples maderos, más o menos igualados, algunas veces cubiertos de céspedes. Estaban: uno en el paso de las praderas de abajo; otro  en el de las de arriba camino de San Lorenzo; el tercero, en mismo camino de San Lorenzo, al terminar las praderas; y el cuarto, en el paso a la Lama, en el río Viejo. Además había otro más ancho para paso de animales y carros en la vega de Abajo, por el Campano: todos desaparecieron por innecesarios. El del Campano, porque ahora hay camino de concentración por ambas orillas del río. Al terminar las antiguas praderas de arriba (hoy parque y chopera) han hecho un badén de cemento que suple perfectamente al antiguo puente de maderos, y lo han arreglado de tal forma que las personas pueden pasar fácilmente y sin mojarse. Igualmente han hecho otro badén de cemento en el río al cruce del camino que baja de San Lorenzo a las antiguas adoberas y al camino del Indiviso. Y también en el paso a la Lama. En cuanto al de las praderas de abajo: desaparecieron las praderas a favor de las tierras de cultivo y el sendero que llevaba a los huertos y, por tanto, ya no se necesita puente en ese lugar.


Invierno
Verano


Además de esos puentes del río, había, y sigue habiendo, otros en el cuérnago: uno, después del molino de abajo dando paso al río y a las pradera de abajo. Siempre lo conocí de cemento (creo que lo hizo el dueño de la casa que hace esquina con él). El otro estaba en la esquina de la Pesquera y daba paso a las praderas de arriba: fue de dos o tres maderos hasta que el dueño de la casa de enfrente lo hizo de cemento. Ahora hay otro de cemento inmediatamente después del molino de arriba para pasar coches y tractores  hacia la zona deportiva y parque de arriba, en el camino de San Lorenzo.

Aquellos puentes de madera (eran simples maderos que hacían de pasarelas, aunque siempre los llamábamos puentes) desaparecieron. Pero el de la carretera,  el de siempre para los que somos de más acá en el tiempo y no conocimos el otro, sigue resistiendo, con sus arreglos, sus abolladuras debidas al paso sobre él de las grandes máquinas, y sigue siendo un bonito mirador para ver las crecidas y las bajadas de agua, los peces y las truchas, los enclaraguas y el reflejo de la vegetación en el agua embalsada… Y todavía  las barandillas del puente se menean cuando paso… Debe de ser porque son viejas ya… ¿O será por mis años y por mi peso…? 


JLR- Pepe
                                                                                                                                                                                                                                           
Y cuando no hay puente...



El río y el cuérnago.
Al pasar el puente... (entrada a Micieces)




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