jueves, 14 de noviembre de 2013

LAS TRUCHAS DE MICIECES DE OJEDA

           
Barbo

LAS TRUCHAS DE MICIECES


  Antes de la plaga y de la “concentración” había muchos peces y cangrejos en los ríos y en los arroyos de Micieces.

               Los peces se pescaban a mano o con anzuelo. A mano no era sencillo: con mucho cuidado se acercaba uno hasta donde se veía el brillo plateado debajo de la piedra y con un movimiento rápido se cogía el pez (y alguna vez, la culebra) La pesca con anzuelo tenía su proceso: primero, buscar las lombrices en la orilla del río o en cualquier lugar húmedo. Después, preparar la caña, o sea, una vara de zarza (que es la menos pesada) con un hilo de nailon, un pedacito de plomo, un corcho y un anzuelo (a falta de anzuelo también servía una aguja doblada en el fuego. Claro, con la aguja había que tirar rápido cuando picaban porque si no, se escapaba el pez) Con las lombrices y la caña preparadas, se elegía el sitio para pescar. Donde mejor picaban era en el pozo que se formaba debajo de la presa de la Vega de Abajo. Pero también en los pozos que había en las praderas de abajo.


            
Río Micieces








    No se pescaba a cualquier hora o cualquier día. Los peces cumplían su horario. Casi siempre a partir del mediodía, frezaban (así decíamos cuando estaban inquietos y nadaban cerca de la superficie)  Ese era el momento bueno para pescar. Ya solo faltaba poner la lombriz, echar el anzuelo y esperar, esperar… hasta que el corcho empezaba a dar tirones… y cuando se hundía, tirar la caña hacia atrás, coger el pez y ensartarlo por las agallas en un junco. Y si era buen día se llenaba el junco. Y si no, medio junco, o tres o cuatro peces, o ninguno. Pero el rato que se pasaba era agradable.

                                                                              Barbo

               ¿Qué se pescaba en Micieces? Pues había algunos barbos (el barbo común, cuyo nombre científico es “barbus bocagei”) Este barbo puede llegar a medir hasta un metro pero los de Micieces se conformaban con medir entre 15 y 20 cm cuando eran grandes. Sí había bastantes peces, o sea, peces (el nombre científico no lo sé. Podría ser “piscis miciecensis”) Eran pequeños. Los más grandes llegaban a los 10 cm. Y truchas…Yo nunca las vi, pero sí cogí alguna al resbalarme y caer al pozo.

ARI





Peces-peces












    


domingo, 10 de noviembre de 2013

LOS RÍOS DE MICIECES DE OJEDA - 2. Río del Valle.


Fuente de La Salud (en el Indiviso)


2.- RÍO DEL VALLE o DEL INDIVISO


Algunos mapas lo llaman “Arroyo del Indiviso”. Hay otros que lo llaman río del Indiviso o del Valle. Para los miciecenses siempre ha sido río, del Indiviso o del Valle, que eso no era tan importante. Cuando se habla de un valle, sin más calificativos ni apellidos, todos entendemos que se trata del Valle por antonomasia, es decir, del valle que baja del Indiviso y termina en la Vega de Arriba de Micieces.
Parte final del Valle  (desde San Lorenzo).



El río del Indiviso (o del Valle) nace en un manantial arriba del antiguo poblado, a unos 1.050 m. de altitud. Su agua corre suavemente y sin ser cantarina por su propio arroyo, al que se une por su derecha otro que trae el agua de un manantial de arriba, que hoy llaman de La Salud, a unos 2.000 m de distancia del antiguo poblado. Pasa a la vera de lo que fueron las casas del poblado, recibe las aguas de una tercera fuente que hoy llaman de la Salud y se dirige hacia el este por el centro del valle y recoge los arroyos que se le van sumando por su derecha: todos los valles de Micieces que bajan del Cueto y la Tejera llevan sus aguas a este río. Su ribera izquierda es más escarpada, (sería más correcto decir: más pindia), y sus aguas van a la otra vertiente.


La "Peña" del Valle.

Viene a tener una longitud de unos 3,5 a 4 kilómetros. Desemboca en el de Micieces (llamado por algunos mapas de Payo y por otros de Villavega, pero en el Catastro de Ensenada se le llama río Miziezes), donde termina su valle, en la zona baja del llamado río Viejo. Viene a tener una caída de unos 100 m., lo que significa un promedio aproximado del 2,70 m. %. O sea, que desde su nacimiento baja suavemente, sin cascadas, ni saltos de agua, ni otros accidentes dentro de su cauce, pero sin detenerse, hasta morir entre plantíos de chopos en el río Micieces.


A la izquierda la unión del río del Valle con el río Viejo.

Tiene un muy marcado estiaje, pero no llega a secarse. A veces se ha utilizado para regar, pero muy poco. Solían hacer una presa para riego donde se cruza con el camino de Payo a Báscones. Y otra, más abajo, enfrente de Palahierro.


El poblado o caserío del Indiviso (que es, o fue, terreno de Olmos) fue abandonado por sus habitantes, que eran los dueños del terreno, y sus casas se fueron cayendo y destruyendo: ahora solo quedan algunos restos como para indicar dónde estuvo. Es un ejemplo más de pueblo o caserío castellano que muere por falta de gente, unos porque desaparecen por muerte, otros porque emigran…


La fuente llamada de La Salud está situada al pie de lo que fue el antiguo poblado. No hace mucho que ha sido arreglada por Joselín (José Cosgaya), y debe de tener poderes salutíferos, porque no es poca la gente que va a por su agua, incluso de Báscones.


El trazado del antiguo río fue corregido por la concentración parcelaria, aunque hay que reconocer que no varió mucho del antiguo original: el valle no da mucho para elucubraciones y variaciones. Lo que sí se consiguió fue el terminar con los cangrejos. Claro que poco después llegó aquella enfermedad que terminó con todos en todos los ríos y arroyos. Y este era muy cangrejero.


Caseta Pepín.
Ahora el río del Valle no tiene puentes. Yo conocí dos, hechos con maderos y exclusivamente para pasar las personas: uno en el antiguo caserío, y el otro en el camino de la Lama (donde la caseta Pepín). Aquello desapareció. La concentración parcelaria puso en este último paso (el de la Lama) unos tubos para salvar el camino por encima del río. Pero los técnicos, o quien fuese, calcularon mal: una de las primeras crecidas lo desencajó todo y lo deshizo. ¡La fuerza del agua cuando al mal tiempo se le hinchan las narices! Solución: un badén de cemento. ¿Y las personas? Que pisen el agua, o unas piedras, o salten de cuneta a cuneta un poco más abajo.





Puedes ver también:

- Río Micieces (I).
- Río Micieces (II).
- Río Micieces (III).
- Las fuentes de Micieces.
- Los molinos de Micieces.


Y más en CONTENIDOS.


viernes, 1 de noviembre de 2013

LOS RÍOS DE MICIECES DE OJEDA. RÍO MICIECES ( y III)






RÍO MICIECES (y III)
(Continuación)

Los ingenieros y técnicos que hicieron la concentración parcelaria se llevaron una sorpresa. Para ellos tanto los arroyos de  este campo miciecense, como sus dos ríos, no eran sino arroyuelos  poco significativos en cuanto al caudal que podían llevar. La primera, o segunda, o tercera… tormenta les dio una lección, que, por otra parte, los del lugar ya sabían: se llevó los tubos puestos para ser puente de algunos caminos. Y es que el río nuestro es muy morigerado, humilde y sencillo, y en este aspecto de riadas no suele alterarse mucho. Pero cuando se le hinchan las narices y dice aquí estoy yo, se lleva lo que pilla con una fuerza increíble. Yo no le he visto nunca subir hasta el pueblo, pero casi-casi. Es que su cuenca es muy amplia. Y enseguida se nota que ha llovido por allá arriba: el agua baja roja por la arcilla de las tierras. 

 
 El río Micieces desde el paso de San Lorenzo hacia las Adoberas. (A la izquierda, en dirección al Río Viejo. A la derecha hacia el pueblo)



Además de hacer un nuevo trazado al río, no todo él sino por muchas zonas de su recorrido, esos ingenieros y técnicos limpiaron el cauce y lo rehicieron. Y de tal modo limpiaron el río que el pobre quedó desconocido y arrugado, como oveja recién esquilada: arrasaron con toda la vegetación de sus orillas. Antiguamente (y no tan antiguamente) no se veía el pueblo, las casas, de Micieces hasta que estabas dentro de él: el arbolado lo rodeaba por todas partes. Primero llegó la plaga de los olmos que secó todas las olmedas y cepudas que había en el alrededor. Después llegó la concentración parcelaria que, en favor de la agricultura, eliminó todo el arbolado, las linderas, los setos, rehízo arroyos, trazó nuevos límites a las tierras… y las de labranza quedaron libres de todo para mejor ser labradas. ¡Y el pueblo quedó al descubierto! Pero el río va saliendo por sus fueros y ya tiene en sus riberas arbolado suficiente como para señalarlo desde lejos. Aparte de los plantíos que se han ido sembrando.

La alcantarilla.
El río Micieces, en Micieces, ahora solo tiene un puente de un solo ojo, de obra, en el ramal de carretera que une la 2233 con el pueblo. Sustituyó a uno de madera que estaba unos metros más abajo del actual emplazamiento. Los mayores del lugar recuerdan cuándo lo hicieron siendo ellos mozos. Hubo que hacer un terraplén para alcanzar la altura deseada sobre lo que es el río, que en ese punto apenas tenía profundidad. Y junto a él, una alcantarilla muy grande, tan alta como el puente y cuya abertura es un poco menor que él. Era para dar salida rápida a las posibles grandes avenidas originadas por tormentas. Pocas veces vi yo que fuera muy necesaria. Sí, en cambio, hubo un tiempo en que por ella desaguaba el arroyo que venía de San Andrés y del Aguachinal. Y en no pocas ocasiones, en los tiempos pasados, los gitanos y otras personas que hacían trashumancia por los pueblos la aprovechaban para pasar las noches y los días. Nuestros mayores siempre nos recomendaron no entrar en la alcantarilla: sus motivos tenían porque alguno sí que cogió en ella una buena piojada (en el habla de la zona diríamos piejada). Lo que sí solíamos usar eran los finales de sus muros terminados al estilo de toboganes, y como tales los usábamos los chiguitos y chavales.

Antes el río tenía más puentes, pero de madera. Me acuerdo de cuatro que eran solo para el paso de personas y eran unos simples maderos, más o menos igualados, algunas veces cubiertos de céspedes. Estaban: uno en el paso de las praderas de abajo; otro  en el de las de arriba camino de San Lorenzo; el tercero, en mismo camino de San Lorenzo, al terminar las praderas; y el cuarto, en el paso a la Lama, en el río Viejo. Además había otro más ancho para paso de animales y carros en la vega de Abajo, por el Campano: todos desaparecieron por innecesarios. El del Campano, porque ahora hay camino de concentración por ambas orillas del río. Al terminar las antiguas praderas de arriba (hoy parque y chopera) han hecho un badén de cemento que suple perfectamente al antiguo puente de maderos, y lo han arreglado de tal forma que las personas pueden pasar fácilmente y sin mojarse. Igualmente han hecho otro badén de cemento en el río al cruce del camino que baja de San Lorenzo a las antiguas adoberas y al camino del Indiviso. Y también en el paso a la Lama. En cuanto al de las praderas de abajo: desaparecieron las praderas a favor de las tierras de cultivo y el sendero que llevaba a los huertos y, por tanto, ya no se necesita puente en ese lugar.


Invierno
Verano


Además de esos puentes del río, había, y sigue habiendo, otros en el cuérnago: uno, después del molino de abajo dando paso al río y a las pradera de abajo. Siempre lo conocí de cemento (creo que lo hizo el dueño de la casa que hace esquina con él). El otro estaba en la esquina de la Pesquera y daba paso a las praderas de arriba: fue de dos o tres maderos hasta que el dueño de la casa de enfrente lo hizo de cemento. Ahora hay otro de cemento inmediatamente después del molino de arriba para pasar coches y tractores  hacia la zona deportiva y parque de arriba, en el camino de San Lorenzo.

Aquellos puentes de madera (eran simples maderos que hacían de pasarelas, aunque siempre los llamábamos puentes) desaparecieron. Pero el de la carretera,  el de siempre para los que somos de más acá en el tiempo y no conocimos el otro, sigue resistiendo, con sus arreglos, sus abolladuras debidas al paso sobre él de las grandes máquinas, y sigue siendo un bonito mirador para ver las crecidas y las bajadas de agua, los peces y las truchas, los enclaraguas y el reflejo de la vegetación en el agua embalsada… Y todavía  las barandillas del puente se menean cuando paso… Debe de ser porque son viejas ya… ¿O será por mis años y por mi peso…? 


JLR- Pepe
                                                                                                                                                                                                                                           
Y cuando no hay puente...



El río y el cuérnago.
Al pasar el puente... (entrada a Micieces)




Relacionado:













domingo, 27 de octubre de 2013

LOS RÍOS DE MICIECES DE OJEDA . RÍO MICIECES (II)





 RÍO  MICIECES (II)
(Continuación)


El río Micieces movía 15 molinos harineros (según el Catastro de Ensenada). Nueve en Payo, de los cuales sólo queda uno, arriba del pueblo: está abandonado y perdido prácticamente. Dos en Villavega y cuatro en Micieces: uno a los trescientos metros de unirse el del Valle con el de Micieces. Siempre fue particular y lo sigue siendo. Otros dos están uno al principio del pueblo (siguiendo la dirección del río) y el otro hacia el medio, a la vera de las últimas casas que dan a su cauce. Y el cuarto, llamado "molino del arroyo de la Serna", ha desaparecido. Desde muy arriba viene el agua a estos dos molinos por un cuérnago y consigue la suficiente caída para tener la fuerza necesaria para moverlos. Solo se puede moler en tiempos fuera del verano: en verano el agua es para el riego. Estos dos molinos son propiedad del pueblo, con una curiosidad: sus propietarios lo son por una especie de acciones que les habilitan para determinadas horas de uso. Los tres molinos de Micieces podrían estar en uso ahora mismo, pero se conservan más bien como cosa de museo y visita.

Rodezno
Piedra de molino
Molino de Arriba
Y era también el lugar de lavar. En Micieces nunca hubo lavadero público: teníamos el río. Y unas hermosas praderas, arriba y abajo del pueblo, para tender la ropa a secar. El agua se remansaba en un tojo, charca o balsa, sin perder su corriente para que pudiese llevar lo sucio y el jabón, y cada una que iba a lavar se llevaba su lavadero (madera preparada para lavar en ella), y si no, sobre las piedras.


Recuerdo que algún invierno se helaba. Todos, las orillas y un poco más. Pero alguno que fue más duro, se heló todo enterito, como en las películas del norte europeo. Había que dar de beber a los animales y se solucionaba rompiendo el hielo con un hacha o con un hacho (en el habla del lugar: pico con uno de los extremos en corte de hacha).

Era muy cangrejero, hasta que llegó la enfermedad y terminó con todos. Camilo José Cela habla del Burejo como río truchero. Muy poco. El de Micieces lo es menos. Casi solo se ven las que suelen subir del Pisuerga. Su caudal y, sobre todo, su estiaje, no permiten que se multipliquen en su cauce. Lo que sí había eran peces (peces… de peces, sin más), y algunos barbos, pero no grandes. Alguna vez que Payo regaba durante más de un día y en el Valle también se regaba, el cauce quedaba seco y se aprovechaba para coger los peces, cangrejos y todo lo que quedase sin agua. Los mozos mayores en cierta ocasión agotaron el pozo León a base de herradas y un motor, y eso que manaba. ¡Y cogieron más de una herrada de pesca…







Es en el río actual. A la altura del paso hacia San Lorenzo.
(Aquí el agua aún está limpia y transparente. 2013)
Antes su agua era limpia y cristalina durante la mayor parte del tiempo y prácticamente en todo su recorrido. Se podía incluso beber sin preocupación. Además, aquello de “agua corriente no mata a la gente” era un cuasi dogma de fe popular. Hoy día yo no bebería con tranquilidad de su agua, sobre todo en ciertos lugares: abonos de las tierras, aguas negras de los pueblos… Mejor no tentar al Señor.

miércoles, 23 de octubre de 2013

LOS RÍOS DE MICIECES DE OJEDA (I)





El puente y la "presa" actual.





Micieces de Ojeda (en Google, con el Arroyo del Indiviso y el ¿río de Payo?)


LOS RÍOS DE MICIECES

Pues el título suena bien. En la clase de geografía nos hacían aprender los ríos de España: Miño, Duero, Tajo, Guadiana…, después los de Europa… Pero nunca llegábamos a los ríos de Micieces. Y es que… pero ¿cuántos ríos tiene Micieces? Pues aunque los geógrafos y los “mapógrafos” no lo sepan, tiene dos: el río del Valle (también llamado del Indiviso) y El Río (así, sin apellido hasta ahora) Y es que El Río es el río de Micieces y para nosotros no necesitaba apellido, pero ahora con el internet, la globalización y todos los demás rollos, es necesario un apellido para demostrar que no es un “aprendiz de río”, sino un río de verdad: así pues, como nos dicen más adelante se llamará RÍO MICIECES. Y hasta es muy posible que pronto aparezca señalizado en el puente o en otros sitios para que se sepa que ese no es el río o arroyo de Payo o de Villavega como aparece en algunos mapas, sino el Río Micieces.

Además, ya en 1750, al contestar el Interrogatorio del Catastro de Ensenada, los mismos vecinos de Payo se refieren a él como "río Miziezes". Por lo tanto... como dice un buen amigo mío: "¿Entonces?...¡O sea...!"   


 La línea de árboles indica el curso del río desde Payo hasta Micieces...


1.- RÍO MICIECES (I)

 Al río de Micieces los geógrafos no saben cómo llamarlo: unos, que si río de Payo; otros, que si río de Villavega; y hay algunos mapas que o no le ponen nombre, o lo llaman arroyo de Payo, o de Villavega… ¡Qué injusticia! Y Micieces que le da el agua del río del Valle o Indiviso y de otras muchísimas fuentes más, nada. Bueno, pues es igual: yo lo voy a llamar aquí río de Micieces, es más, voy a decir que es el río Micieces

El Micieces, pues, nace en Fuenterrisas, en el término municipal de Payo y no lejos del pueblo, donde comienza la zona que se llama Terreros y antes de lo que es ya monte, a unos 1.050 m. de altitud. Su manantial está en el suelo llano, de manera que rebosa y sale por un calce, que es ya el cauce del río. Pasa por Payo, al que divide en dos barrios, riega su vega y, casi al final de la misma, recibe las aguas de otra fuente muy caudalosa, la de Anzorita, ya casi en el límite con Micieces. En el terreno de Micieces, riega su vega de Arriba, recibe como afluente al río del Valle, o Indiviso, deja al pueblo a la vera de su derecha y riega su vega de Abajo. Entra luego en el término municipal de Villavega, riega su vega de Arriba, que empalma con la de Micieces, deja al pueblo a su derecha y atraviesa su vega de Abajo. En el término municipal de San Pedro, cruza la carretera provincial 2233 bajo el puente Pedrosduros, se asoma a la vega de La Vid, y a medio kilómetro de este pueblo, más o menos, desemboca a una altitud de unos 850 m. en el Burejo, que llevará sus aguas mezcladas con las suyas propias al Pisuerga en Herrera.

El río Micieces viene a tener una longitud de unos 15 km. y un desnivel aproximado de 200 m.: un 1,40 m. %, muy igualado a lo largo de todo su curso, sin cascadas, ni saltos de agua ni otros accidentes geográficos dignos de mención. Es decir, se desliza suavemente desde su nacimiento hasta su desembocadura siguiendo obediente las curvas que el propio terreno y valle le marcan. Y en ningún tramo del recorrido su agua se convierte en cantarina, a no ser en la caída de las presas que se le hacen en su cauce, o en las bajadas a los rodeznos de los molinos. Y el río Micieces, en tiempos pasados movía  15 molinos harineros: 9 en Payo, 4 en Micieces y 2 en Villavega.

 Aunque para muchos sea simplemente un arroyo, para nosotros es río. Es más, para los miciecenses es El Río. Y no necesita otro nombre porque no se confunde con ningún otro. A lo largo de su curso, en el terreno de Micieces, toma otros nombres: unas veces el de la zona, y otras, es él quien se lo da al terreno:

 - Río Viejo: es la parte del río que está arriba de la desembocadura del río del Indiviso (Valle), sobre todo, allá por donde va el camino de la Lama. Dicen que si antiguamente su cauce iba más o menos a salir a los pies de la ermita de San Lorenzo. Será, porque, la verdad, el río debe de ser tan viejo en una parte como en otra.

 - Presa de Dª Carmen: en mis tiempos, tomaba el nombre de la dueña de la tierra limítrofe. Es el lugar donde había una presa en la orilla izquierda, el río torcía hacia las praderas y aquí arrancaba el cuérnago que llevaba el agua a los dos molinos del pueblo. Estaba hecha de cemento y todos los años se la arreglaba. El agua, al caer desde arriba, iba horadando por debajo del cemento que intentaba proteger su caída y llegaba a formar una cueva bastante grande…

 - Pozo León: al principio de lo que eran las pradera de Arriba. Hoy estaría al final de lo que se ha hecho parque. Además, aquí manaba el agua que se repasaba de los linares de arriba. 

- Otros trozos del río tomaban el nombre del topónimo de la zona.

 Es cierto que tiene un fuerte estiaje y, lo que son las cosas, cuando más se necesita su agua para el riego, es cuando menos caudal trae. Pero nunca se ha secado. Su agua se emplea, sobre todo, para regar las vegas. Ya desde tiempos antiguos fue importante para el riego. Micieces tuvo un pleito con Payo por cuestión de límites, presas y riegos. Lo ganó Micieces y, desde entonces, la zona donde Micieces hacía la presa, y la sigue haciendo, para desviar el agua y poder regar su vega, se llama Presa del Pleito.

 En tiempos muy pasados, el riego era la vida del lino: de ahí vienen ciertos derechos de riego que dicen tienen los linares (tierras de la vega que se dedicaron al cultivo del lino). Luego, ya muy acá en el tiempo, era vital para las patatas y fréjoles. Y lo sigue siendo, y también para el maíz, para el pasto de los animales, la remolacha… Y para todo lo que se solía plantar en los huertos.

 En la vega de Abajo (abajo del pueblo, se entiende) sucedía lo mismo: el riego era vital. Y sucedía que el río no podía subir las riberas de su cauce porque, una vez pasado el puente del pueblo, se ahondaba. Había que ayudarle para poder saltar ese impedimento y poder regar toda la vega de Abajo. Y se conseguía haciendo en medio de su cauce una presa, que lo secaba y mandaba toda su agua por el calce de riego de la vega.

 La presa se hacía en huebra de todos los vecinos. Unos cavaban los céspedes, otros los cargaban y descargaban, otros ponían carro y vacas para acarrearlos, otros iban poniendo fila tras fila en el río, otros las calcaban con unos mazos… Yo creo que también había alguno que traía el vino para dar ánimos y fuerza a los trabajadores… A mitad de altura de la presa se colocaba un madero para que la fuerza del agua retenida no se la llevase. Me parece que el tal madero se guardaba de un año para otro indefinidamente, pero resistía la presión del agua.

 No recuerdo de ningún año que el agua se llevase la presa. Sí que alguna vez hubo que mediodeshacerla para que el agua de una tormenta no anegase la vega. Cuando quedaba terminada, se podía pasar por encima con toda facilidad: era bastante ancha.

 Esto era una tradición. Y para los niños, una fiesta. Además, como el río se secaba, podíamos pescar a mano todo lo que había en él. Yo no sé si había escuela o no el día que se hacía la presa, lo que sí sé es que los niños todo lo inspeccionábamos, supongo que con deseos de aprender, y el río que quedaba seco era nuestro y… de quien fuese a pescar en río seco.

 Y Villavega se quedaba sin agua y tenía que conformarse con lo que a Micieces le sobrara, cuando sobraba. Como nos pasaba a los miciecenses cuando Payo se ponía a regar.

 Esta presa, hecha para el riego, tenía otra finalidad para muchos, sobre todo niños, adolescentes y jóvenes, es decir, chiguitos y chavales: era el sitio de baño, con o sin bañador, tampoco eso era gran problema. Y muchos aprendimos a nadar allí.

 Cuando llegaba una tormenta y su riada, había que ir a deshacerla, o por lo menos parte, para que no arrasase los sembrados. Y ya en otoño, cuando los riegos se habían terminado, otra huebra se dedicaba a quitarla por completo y dejar libre el cauce del río hasta el año siguiente. Ya aquello desapareció. Ahora se ha preparado bajo el puente unos bordes de hormigón en los que encaja una chapa de metal que se coloca y quita con facilidad y sin problemas con la ayuda de un tractor. Claro, todo aquel ritual de hacer la presa, la fiesta y lo demás se acabó.


JLR-Pepe
(Continuará)

...y la misma línea continúa hacia Villavega.




Más sobre Micieces en : CONTENIDOS.

Himno a Micieces de Ojeda