jueves, 20 de junio de 2013

IGLESIAS DE MICIECES DE OJEDA (I). SAN LORENZO









ERMITA DE SAN LORENZO
(José Luis Rodríguez Ibáñez)


En la Vega de Arriba, asomándose a los sembrados y a los antiguos huertos se levanta la ermita de San Lorenzo. Es románica (ss. XII-XIII), popular y sencilla, rectangular, en mampuesto de calicanto, orientada en la línea este-oeste. 


Lo más significativo que tiene artísticamente es:

- Portada: en piedra caliza de talla, de medio punto, con dos arquivoltas sencillas y adornos de nidos de abejas y rombos.

- Canecillos y alero: en piedra, sencillos y sin adornos.







- Espadaña: en piedra, con un hueco para campana (que se perdió).

- Ábside cuadrado con bóveda de cañón, en piedra.

- Arco absidal en piedra también, de medio punto y separando el ábside de la nave.



La nave simplemente está recubierta por el tejado. Su suelo es de tierra apisonada. El retablo es barroco (s. XVII), en madera tallada pero sin pintar. San Lorenzo lo preside, en talla de madera policromada, vestido de diácono, con libro en la mano y parrilla (puede ser del s. XVII): está pidiendo una restauración urgente.















En su fachada norte se conservan los restos del cementerio de lo que, seguramente, fue pueblo o poblado a su alrededor.




Si todavía se mantiene en pié esta ermita, se debe a que los miciecenses, de vez en cuando, la retejan y arreglan.













Y todos los años, el 10 de agosto, se celebra misa en la ermita y se hace la procesión con el Santo. Y después... ¡todo el pueblo a brindar!




oo O oo

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jueves, 13 de junio de 2013

VERANO (de ahora) EN MICIECES DE OJEDA














VERANO EN MICIECES









UN DÍA DE VERANO (de ahora)

Sol de justicia
la calle quema
hasta que el cierzo
enfría la escena.

Gentes del pueblo
que ayer se fueran
llenan las casas
y veranean.

Los labradores
charlan y esperan,
miran al cielo
o riegan huertas.

Ruido en el campo:
no existen eras.

Sólo trabajan
máquinas nuevas
que siegan, trillan,
limpian y bieldan:
hacen muy fácil
lo que antes era
duro trabajo,
poca cosecha.

Y los tractores
desde las tierras
vienen cargados
a las paneras
con trigo limpio
de la cosecha.

Ruido en el campo:
no existen eras.

¡No es el verano
lo que antes era!

(JLR)











 Contenidos relacionados:

. VERANO (de antes) en Micieces.
- OTOÑO en Micieces.
- PRIMAVERA en Micieces.
- INVIERNO en Micieces.








VERANO (de antes) EN MICIECES DE OJEDA



VERANO EN MICIECES

















 UN DÍA  DE  VERANO
(de antes)


Con buena carga de nías
lentamente viene un carro.
El labrador a las vacas
arrea con voz y palo.
Cuando llega ya a su era,
lo descarga con trabajo
y, preparando la trilla,
esparce en redondo el bálago.

Trilla que trilla en su era,
vueltas y vueltas va dando,
cruje la mies bajo el trillo,
en paja convierte el bálago,
el grano cae de la espiga
y se queda por debajo.

El sol está en la ladera
de un cielo blanco azulado.
Desde el norte viene el cierzo
a visitar el trabajo:
añoranzas trae de mares
que refrescan los veranos.

Cuando los montes ocultan
un rojo sol ya cansado,
rojas nubes desde el cielo
están mirando el trabajo.
- Hará buen día mañana,
podremos seguir trillando...
Y aparva la trilla hecha
y a casa se va cantando.

Cuando el sol por la mañana
se levanta, ve admirado
que ya tiene el labrador
su carro otra vez cargado.

Todos los días lo mismo:
¡qué duros son los veranos!

Ya el verano no es lo mismo
ni es lo mismo su trabajo:
desde la tierra, remolques
limpio ya se traen el grano,
y no se mete la paja
en los pajares de antaño...

¡Cómo han cambiado los tiempos,
cómo ha cambiado el verano!

(JLR)


EL VERANO DE ANTES






































sábado, 1 de junio de 2013

Micieces de Ojeda: CUANDO CASTILLA NACÍA...






CUANDO CASTILLA NACÍA...

La Montaña Palentina, 
brazos y pies alargando,
hace ondulados tus campos
para poderlos sembrar.
Y el infinito horizonte
de los Campos de Castilla
se pierde cuando a tu orilla
suben al norte a mirar.


Tierras de Ojeda, en Palencia,
son los campos de Micieces,
campos que producen mieses
y tierras de pan llevar.
Son memoria de tu historia
los nombres de tus lugares,
y las leyendas locales
te dan más antigüedad.


Cuando Castilla nacía
tus tierras se repoblaban,
y así tu historia empezaba
con Castilla y a la par.
Diz que dos pueblos había
y que tu entorno poblaron,
mas los dos se despoblaron 
y en ti vinieron a dar.


Fuentes, arroyos, torrentes,
tierras de riego y secano,
cuestas, valles, altozanos,
montes de roble y pinar.
Suma de arroyos, tu río
sueña en ser río de veras
mientras deja por tus vegas
el agua de su caudal.

                                                  JLR





TU-CIECES, MI-CIECES...

Micieces era un pueblo muy grande y muy bonito. Así me parecía a mí cuando era niño.

Era muy grande: tenía muchas casas, mucha gente, tres iglesias, dos cantinas, muchas vacas y muchas ovejas. También había fragua, carpintería, panadería, una fuente en medio del pueblo y otras muchas cerca; hasta tenía una tienda que vendía ultramarinos (para mí ultramarinos eran canicas y caramelos) que estaba por allá por el Cucuruto, cerca de la casa del señor que era el barbero del pueblo (hasta había un barbero) y donde se podía comprar algo con una perra gorda. Y había dos escuelas: una para los niños, con su maestro, a la entrada del pueblo y otra para las niñas, con su maestra, en el camino al Altolaiglesia. Y un campo inmenso desde Palahierro hasta El Indiviso.

Era mucho más grande que Berzosa y que Villavega. Y más grande que Payo. Esos eran los pueblos con los que podía comparar a Micieces porque les conocía. Y sabía que mas allá de Villavega y de Payo había otros pueblos como Oteros, Olea, La Vid… pero no tenían mucha importancia. Y que más allá de Berzosa no había nada. El centro del mundo era Micieces.

Sufrí una gran decepción cuando conocí Herrera: era mucho más grande que Micieces. Y después Alar… y después Palencia. Ahí sí quedé convencido de que Micieces solo era un poco grande. Porque seguía teniendo un río con cangrejos y barbos. Un puente de los grandes, de cemento. Una presa en verano para bañarse, con una chopa (sí, una chopa) al lado para tirarse de cabeza…

Lástima que también conocí el Pisuerga, el Duero, el Guadalquivir, el Apure, el Orinoco… Mi río se quedó como arroyito… pero es “el río de Micieces”. Y después conocí el puente de Alar, el Puente de Hierro, el puente de San Telmo, el puente de Maracaibo… Y mi puente se quedó como puentecito… pero es el “puente de Micieces”. También conocí el pantano de Aguilar, los de Cervera, el de Teruel, la represa de Guri… Y la presa de Micieces dejaron de hacerla, así que ya no hay “presa de Micieces”. Son desilusiones que da la vida.

Micieces era muy bonito. Se entraba por la “rampla” y se atravesaba el puente para llegar al centro, a la plaza. Y en la plaza estaba la fuente y la cantina (después ascendió de categoría y ahora es “el bar”) Y desde el centro se podía ir por la calle de la iglesia, o por la calle que llevaba al Cucuruto y al camino de Oteros, o por la que llevaba al molino de arriba (había un molino “de abajo” y otro que tenía el nombre de su dueño) y al Indiviso. Y desde esas calles se podía ir por otras y recorrer todo el pueblo. Las calles de Micieces no tenían nombre. Se las distinguía por el nombre de los que vivían en ellas (ahora en Internet parece que sí tienen nombre: calle Real, calle La Humildad… pero en Micieces siguen sin tener nombre) 

En invierno… el frío, la nieve, el hielo, los árboles desnudos, el monte silencioso y oscuro (como boca de lobo), las calles con barro (y con hielo en los charcos para patinar), los cuentos y las historias al calor de la glorieta o de la churaca…

En primavera… el verde de los campos, las flores, el trabajo de la siembra, el salir a “coger para los conejos”…

En verano… la siega, el acarreo de madrugada, la trilla, la comida en la era, la galbana, el agua de Fuentesoñas, el baño en la presa…

En otoño… otra vez el frío, la lluvia, recoger patatas (y hacer una hoguera para asar unas cuantas)…

Ahora las cosas han cambiado. ¿Frío? Hay calefacción. ¿Arar, sembrar, segar, acarrear, trillar, recoger patatas…? Hay máquinas para todo. ¿Coger para los conejos? Los conejos ya vienen listos para la cazuela. Pero Micieces sigue siendo muy bonito. En primavera, en verano, en otoño y en invierno.

¿Que hay otros pueblos más grandes? Pues… sí.

¿Que hay otros pueblos más bonitos? Pues… a lo mejor sí. Pero ninguno es como Micieces. Serán más grandes, tendrán cosas más bonitas, más interesantes, más llamativas…Pero Micieces es Micieces y es mi pueblo. 

A mi nieta Válery le gusta mucho y un día me preguntó:

¿Cuándo vamos otra vez a “Tu-cieces”?

Bueno, le tuve que decir que Mi-cieces también era su pueblo si ella quería. Y como sí quería, le di la ciudadanía de Micieces (creo que el Sr. Alcalde no se opondrá) y ahora ya habla de Mi-cieces, nuestro pueblo.

ARI











  






Himno a Micieces de Ojeda