lunes, 12 de mayo de 2014

LOS SANTOS DE MICIECES DE OJEDA.




LOS SANTOS DE MICIECES




¿Y Micieces tiene santos? Pues...¡claro que tiene santos y santas!. Y muchos. Micieces es un pueblo muy antiguo (que no muy "viejo", aunque un poco también) y solo basta imaginarnos la cantidad de miciecenses que han vivido y viven en el pueblo trabajando, sufriendo, disfrutando, dejándose educar por sus padres, educando a sus hijos, siguiendo en el pueblo, yéndose a otros lugares, volviendo al pueblo en vacaciones... Sí, tiene muchos santos y santas. Tantos, que sería imposible contar la historia de todos. Cada miciecense sabe quiénes son "sus santos". 



Nosotros nos limitaremos a contar la historia de los "otros santos" de Micieces: los que por la tradición se han hecho "nuestros", porque desde siempre hemos escuchado sobre ellos y les hemos visto en la Iglesia: San Lorenzo (el más popular y el más querido. Hasta tiene ermita aparte), San Isidro Labrador (muy apreciado por lo de "la lluvia y el sol"), San Roque (siempre nos cae bien, con su perro... Bueno, el San Roque de Micieces no tiene perro propio pero cualquier miciecense se lo presta), San Antón (que cuida nuestros animales... y a nosotros, sin distinguir mucho...), San Julián y Santa Basilisa (a quienes, a pesar de ser los patronos de nuestra Iglesia, conocemos muy poco) y algunos otros.


         

     Próximas entradas: SANTOS DE MICIECES.                                



sábado, 10 de mayo de 2014

Canciones de Micieces de Ojeda: MES DE MAYO (II)








 










Cánticos de Micieces: MES DE MAYO (II)


 MADRE MÍA QUE ESTÁS...

1.     Madre mía que estás en los cielos,
envía consuelos a mi corazón.
Cuando triste llorando te llame,
tu mano derrame feliz bendición.

2.     Es el mundo sirena engañosa
que en copa de rosa nos brinda beber.
Y al tocarla los labios sedientos
recibe tormentos en vez de placer.

3.     Luna bella de eternos fulgores,
manojo de flores, corona inmortal:
embalsame mi pecho tu ambiente
y alumbre mi mente tu luz celestial.

4.     En ti sola puso confianza,
mi dulce esperanza fijé yo la en ti.
Siempre, oh Madre, tu amparo reciba
en tanto que viva amándote a ti.

5.     Es tu pecho jardín de delicias
donde descansa tranquilo el Señor,
tu mirada es fuente de vida,
son tus labios dos llamas de amor.

6.     Con torrentes de luz que te inundan
los ángeles besan tus pies,
las estrellas tu frente circundan
y hasta Dios complacido te ve.

7.     Pues llamándote pura y sin mancha,
de rodillas los hombre están
y tu espíritu arroba y ensancha
tanta fe, tanto amor, tanto afán.

8.     Flores, flores, que al templo ya vienes,
en tu trono de luz y a tus pies
querubines y arcángeles tienes
más que espigas y granos de mies.



 DE RICOS JAZMINES

1.     De ricos jazmines
jardines parecen 
tus templos y ofrecen
hoy júbilo y paz.
Claveles y rosas
adornan tu manto,
estrellas sin cuento
presenta tu faz.

Alegres doncellas,
venid presurosas
y flores hermosas
de mayo traed.
Espera risueña
la Virgen María:
corred a porfía,
doncellas, corred.
Corred a porfía,
doncellas, corred.

2.     Estas azucenas
bonitas te ofrezco
feliz si merezco
que adornen tu altar.
Su tersa blancura
figura en la ciencia,
candor e inocencia,
sencillas sin par.

3.     Si el sol es tan grato
de mayo a la rosa
que ostenta donosa
su gracia y color,
y el seno le abre,
su gala campea
y el aura recrea
balsámico olor.






Contenidos relacionados:




miércoles, 7 de mayo de 2014

Fuentes de Micieces de Ojeda: LA FUENTE DE LOS MUERTOS.




5. Fuente Los Muertos.
(Hidrografía de Micieces)


FUENTE DE LOS MUERTOS

(JLR)

Siempre se llamó Fuente de los Muertos, o Fuente-los-muertos, sin separar nombre y apellido. Y su nombre se debe a una razón geográfica muy simple: está situada enfrente del cementerio, que está como quién dice ahí mismo, arriba. Es decir, la fuente está (estaba) al pie del Altolaiglesia, en su cara este, en el antiguo camino de Berzosa y en su cuneta derecha saliendo de Micieces. Una lindera grande, alta, llena de olmos venía a terminar nada más pasar la fuente. Además, y aprovechándose de su humedad, la protegían cantidad de zarzas y todo un muestrario de hierbajos de humedales.


Se la veía manar, aunque el no cuidarla hizo que, con el pasar del tiempo, se fuese taponando y quedase muy poco separada de las roderas de los carros, que a poco se comen su cuneta y la lindera que la separaba del camino.

Recuerdo que en muchas ocasiones, muchísimas, en que fui por el camino de Berzosa nunca llegué a beber de su agua. Solo rara vez, rarísima, para poder decir que yo había bebido en la Fuente los Muertos. Pero eso sí, con una cierta prevención. Y es que, como el agua no corría mucho, quedaba estancada y el polvo del camino solía posarse por encima. Y, claro, aquella camisa que brillaba por encima, o nos parecía que brillaba, esa capa de posos que suelen tener las aguas remansadas y quietas, era para nosotros, niños y adolescentes, la sustancia de los muertos que se filtraba desde el cementerio… Y, hombre, un respeto… (aunque, la verdad, era más asco, un cierto repelús y un “por-si-acaso”).



El agua, aunque poca, atravesaba el camino, no en vertical, sino que iba unos metros más allá, porque allí mismo el camino tenía una revuelta hacia la izquierda. El caso es que aquello se encharcaba  y formaba casi una lagunilla, y el paso de animales y carros hacía un barruchal, y había que pasarlo pisando piedras o saltando por un senderito que había en la cuneta izquierda.

Cuando llegó la concentración, el camino de Berzosa sufrió una reestructuración total en esta zona. Y también se tiró de máquina por todo lo derecho haciendo curvas: desaparecieron todos los árboles, olmos, y toda la vegetación del camino, se prescindió de fuentes e, incluso, se trazó nuevo recorrido para muchos arroyos. En algún caso el trazado no tenía lógica y las tormentas volvieron a hacerse las dueñas del campo.  


De todos modos, la Fuente los Muertos desapareció para siempre y descansa el eterno sueño de aquellos a los que recuerda su nombre. ¡Ni un junco, ni una sota quedan como testimonio de que allí está enterrada!


lunes, 5 de mayo de 2014

Canciones de Micieces de Ojeda: MES DE MAYO (I)





Cánticos de Micieces: MES DE MAYO

El mes de mayo es muy bonito por aquello de la primavera, las flores y todo lo demás.

El nombre, posiblemente, le viene de la diosa romana Maia (o Bona Dea) vinculada a la
naturaleza, la vegetación... Los romanos tenían otra diosa (considerada de menor categoría)
que era Flora, en cuyo honor se celebraba la Fiesta "Floralia" por la renovación del ciclo de
la vida y se hacía con bailes, flores, bebida...

El Cristianismo, como en otras muchas fiestas paganas, sustituyó las celebraciones en honor
de la diosa Flora dedicando el mes de las flores a la Virgen María.

Alfonso X El Sabio (siglo XIII) en las Cantigas de Santa María ya dedica "Loores de Mayo en 

honor de la Virgen".


Micieces tenía un mes de mayo muy activo. Y muchos cánticos: desde el "Venid y vamos
todos..." hasta otros más particulares.

Los pueblos se van despoblando y las tradiciones se van perdiendo. No juzgamos si "lo de
antes era mejor". Simplemente intentamos que las nuevas generaciones lo conozcan. Como

Sea todo ello en homenaje de los miciecenses que lo recuerdan y de los antepasados 

que nos lo cantaron y nos lo contaron. 



 ES VUESTRO MES, MARÍA

1.     Es vuestro mes, María,
el mes de amores.
Nacen en la pradera
galanas flores,
tiernas y hermosas,
las besan y las mecen
las mariposas.

Por ti, Virgen pura,
las flores brotaron.
Por ti se ostentaron
del bello prensil.
Por ti se mecieron
sencillas y hermosas
y ya esplendorosas
se acercan a ti.

2.     En tanto que la brisa
dulce murmura,
escondida en las hojas
de la espesura
de sus amores
repiten extasiados
los ruiseñores.


3.     Permanente belleza
es el lenguaje
de estas flores que os cedo
por homenaje.
Que en dulce calma,
que en dulce calma
bella en virtudes
sea siempre mi alma,
sea mi alma.



EN MAYO, HERMOSA MARÍA

1.     En mayo, hermosa María,
 te ofrece el campo primores
 y sus primicias, las flores
 consagra al pie de tu amor.
Pues más veces yo quisiera
caer a tus pies de hinojos
y purificar mis ojos
con tu vista virginal,
sí, con tu vista virginal.

Los cielos y la tierra
celebran a porfía
el triunfo de María
que a la muerte venció.
Cual si de dulce sueño
hubiese despertado
a la voz del amado,
del sepulcro salió,
del sepulcro salió.

2.     ¿Quién nunca pudo contar
las frondas del bosque umbrío,
las arenillas del río
y las espumas del mar?
Hoy sonríe, Madre mía,
todo el mundo que te adora
y también la seductora,
casta, pura y bella flor.
Sí, la pura y bella flor,
sí, la más pura y bella flor.

3.     Grato aroma, delicioso,
como el de floridos campos,
como el que esparces con cantos
de alegría para mí.
Madre, soy débil y el mundo
tu amor me quiere robar
y mi afecto hacia ti entibiar.
Este mundo baladí,
sí, este mundo baladí.

domingo, 4 de mayo de 2014

Historias de Micieces de Ojeda: PESCADORES FURTIVOS






PESCADORES  FURTIVOS
(JLR)

Y los dos hermanos cogieron la herrada con los reteles dentro, ya preparados por la madre, la horcaja, la merienda y se fueron al río a pescar. Echarían los reteles en el trozo que va del final de las praderas, el pozo León, hasta el puente de madera que lo cruza por donde el camino de San Lorenzo. Aquel trozo de río lo conocían bien. Seis o siete reteles tenía colocados y el espacio que habían de recorrer no era largo. Como otros muchos que pescaban cangrejos, a retel o a mano, no tenían licencia de pesca. ¿Quién iba a venir a controlar la pesca en este riachuelo?

Ya habían hecho unas cuantas sacas, pero el contenido de la herrada, los cangrejos pescados,  no aumentaba. ¿Será que es mala tarde para pescar cangrejos?
-Si es que no salen…
-No ha salido el cierzo, seguro que es por eso…
-Bueno, vamos a hacer un par  de sacas más y nos vamos, que ya casi es de noche.
Entre saca y saca se dedicaban a coger quitameriendas, a merendar, a hacer trenzas con los juncos…  Se habían sentado en la hierba. Era agradable, hacía buena tarde. Poco a poco iba anocheciendo… Y, sentados, esperaban dando tiempo a los cangrejos para que entrasen en sus reteles…
- Mira, vienen dos por el puente…
-  Sí. ¿Quiénes serán a estas horas?
- Algo les brilla en sus cabezas. Llevan gorro…
- ¿Gorro? ¡Que es el tricornio…!
- ¿La guardia civil?
- ¡Coge la herrada, rápido, y nos vamos…!
- ¿Y los reteles?
- Déjalos, ya vendrá padre mañana…
Y los dos, no corriendo para no llamar más la atención, sino a toda pastilla, pero andando, huyeron de la escena… Alguna mirada hacia atrás…
- ¿Nos persiguen?
- Yo creo que no, seguro que se han quedado a coger los reteles…
Sofocados, nerviosos, angustiados… llegaron a casa de su abuela que pillaba de camino.
- ¿Qué os pasa?
- Que estábamos pescando a retel y viene la guardia civil…
- Venga, meteos en la hornera, que aquí no van a entrar. Cuando pasen, ya iréis a casa.
Y efectivamente, pasaron, los dos, guardia civil caminera


¿Qué cómo terminó? De madrugada el padre de los niños fue a por los reteles: la guardia civil no había visto todos, pero la mitad sí y se los llevó, y dejó el resto que no vio. Al día siguiente los padres se enteraron de que habían preguntado en el bar quiénes podrían ser aquellos dos niños pescadores furtivos… El del bar suponía quiénes eran (eran vecinos suyos), pero quitó importancia al hecho y… nadie habló más de aquellos dos pescadores furtivos. Y la guardia civil caminera, gorro de hule y alma de charol, se fue a hacer noche a Alar. Y el verano siguiente aquellos dos hermanos ya no eran furtivos: sacaron su licencia de pesca de cangrejos.


Himno a Micieces de Ojeda