domingo, 18 de octubre de 2015

Micieces de Ojeda. ESCUDO DE MICIECES (I).

















DESCRIPCIÓN DEL ESCUDO 

Digamos cómo es el escudo, aclarando algunos términos del vocabulario técnico y estrictamente heráldico para una mejor comprensión de lo que es.

1.    El campo es un rectángulo vertical, con esta proporción:
5 de ancho  x  6 de alto.  Está dividido en cuatro cuarteles por la mitad en vertical y en horizontal. La importancia heráldica depende del lugar que ocupa cada cuartel, de acuerdo a esta numeración. Derecha e izquierda corresponden a la del personaje imaginario que empuñaría el escudo: el espectador lo ve al revés, como en un espejo.

2.    Cuartel nº 1 (derecha arriba): en campo de plata (blanco), león rampante de gules (rojo), coronado con corona de oro (amarillo).

3.    Cuartel nº 2 (izquierda arriba): en campo de gules (rojo), castillo de oro (amarillo). El castillo es cuadrado, con almenas, una puerta, dos ventanas, tres torres: la del medio es mayor, las tres son almenadas, y cada una tiene  tres almenas y una ventana.

4.    Cuartel nº 3 (derecha abajo): en campo de gules (rojo), cruz latina abierta y de plata (blanco).

5.    Cuartel nº 4 (izquierda abajo): en campo de plata (blanco), manojo de cinco espigas de trigo, maduras, con sus garabastas, y brotando de la tierra  ondulada y silueteada en sable (negro).

6.    Timbre  (parte superior, externa al campo): corona real, silueteada y dibujada en línea  rojo ladrillo, de cuatro aros a la vista y unidos con un punto perla azur (azul). Se culmina con bola del mundo azur y sobre ella, cruz de gules (roja).

7.    Soportes (base y laterales externos al campo): ramas y frutos de cuatro ejemplos típicos de la flora del pueblo:
·       en base: dos ramas de roble, en simetría y con sus hojas en verde (sinople) y con dos bellotas cada una;  
·       derecha: una rama de sauce, zalce o sota con seis hojas en verde (sinople) hacia arriba;
·       izquierda: una rama de brezo en verde (sinople);
·       en base, centrada: una mora de zarza, en morado, sobre la unión de las dos ramas de roble.

8.    Listel (debajo de todo lo anterior): centrado y ondulado, con fondo verde y encuadre morado y el nombre del pueblo escrito: Micieces de Ojeda. 

(JLR)
















jueves, 10 de septiembre de 2015

Micieces de Ojeda: LAIA SAN MILLÁN VALLÉS.





LAIA  SAN MILLÁN  VALLÉS

-I N  M E M O R I A M-

Te fuiste, Laia, aquel día
de repente y sin aviso…
El sol matinal rayado
por ramas de roble y pino
dibuja sombras volubles
en el terroso camino…
Y allí esperaba la muerte
para cumplir tu destino…
Un chirrido. Un golpe seco.
Hace el polvo un remolino.
El aire se vuelve plomo.
Han huido los sonidos.
El brillar del nuevo día
de pronto se ha oscurecido.

Te fuiste, Laia, volando,
te llevó el sol matutino,
cuando tu vida era solo
una esperanza en activo,
una ilusión florecida,
un sueño apenas vivido,
un preparar el mañana,
un futuro prometido…
La muerte te nos robaba
de un hachazo duro y frío,
y a cambio dejaba pena,
dolor, angustia y vacío…
Desde entonces un puñal
en el alma se me ha hundido,
y por dolerme, me duele
hasta lo más escondido.

Y humilde pregunto al cielo:
¿Por qué, Señor, por qué ha sido?
Y en silencio me respondes
mostrándome el Crucifijo…
Y aunque no entiendo el por qué,
acepto lo sucedido
y hasta me atrevo a pensar
que si Tú así lo has querido,
será bueno para Laia
aunque estemos aturdidos
de la pena y del dolor
cuantos la hemos querido.

¿Será que quizá en el cielo
has preparado ya un sitio
con un buen laboratorio
para estudiar entresijos
de los humanos que llegan
con microbios de los vivos?
¿O en el cielo quizá tienes  
enfermo a algún angelito
de enfermedad contagiosa
que precise los oficios
de alguno que el microscopio
sepa usar con beneficio?
Bien puede Laia, Señor,
hacer ese tal servicio:
le gustaba aquí en la tierra,
y allá en el cielo, contigo,
será feliz y dichosa
viendo su sueño cumplido.

Te fuiste en una mañana
de imprudencias y egoísmos.
¿No bastaba que murieras
en un montaraz camino?
¿Es que no era suficiente
una muerte y los heridos?
¿Es que habían de enlodarte
por miedo a lo sucedido?
¿Y por qué te calumniaron
y mintieron tus amigos?
¿Fue todo por imprudencia,
por miedo y por egoísmo?
Algún día lo sabremos
con verdad, sin artificio.

Te fuiste, Laia, en un día
triste, aciago y afligido…
Y aquella niña enfermera
con su atrezo y su vestido,
y la letra del soneto
que jugaba de adivino,
quedaron en solo un sueño
melancólico y bonito.
Y cuando me ponga enfermo
o me sienta dolorido,
tendré que acudir al médico
como paciente sufrido.
¡Le faltó tiempo a tu vida
para cumplir lo allí escrito!

Te fuiste, Laia, en visible
y nos dejaste un vacío,
mas el lugar que ocupabas
por siempre será tu sitio.
¡Y en él seguirás por siempre
con nuestro amor y cariño!


José Luis Rodríguez Ibáñez.

Septiembre, 2015.






Anterior:

- LAIA, enfermera.





sábado, 5 de septiembre de 2015

Micieces de Ojeda: LAIA, enfermera.












LAIA (+ Agosto 2015, 22 años)

Si tú fueras, oh Laia, mi enfermera,
estar enfermo no me importaría;
tampoco una inyección yo temería
con tal de que tu mano la pusiera.

Mas vestida si estás de esa manera,
llegarás a tener tu enfermería
tan rellena de chicos algún día
que no podré acercarme yo a tu vera.

Si me llega una pena traicionera,
me tendré que tomar una aspirina
mientras miro tu foto de enfermera.

Crece pronto y estudia medicina,
que muchos necesitan tu carrera
para ser más felices en su esquina.

Yo, no obstante, prefiero no enfermarme
                                     por si no tienes tiempo de curarme.


(JLR)

De su tío Pepe, en marzo de 1994.









lunes, 20 de julio de 2015

BERZOSA DE LOS HIDALGOS EN EL SIGLO XVIII.





Archivo General de Simancas.


El Catastro del Marqués de la Ensenada pretende hacer una evaluación de la riqueza de los pueblos, pero en él figuran datos de población. La intención de este catastro era simplificar el sistema de impuestos de la Corona de Castilla. El catastro comenzó a elaborarse en 1740, cuando Fernando VI firmó la Cédula Real que aprobaba su ejecución, y las labores de recogida duraron hasta 1753. Se envió un Interrogatorio de 40 preguntas a cada pueblo que los representantes de la justicia (normalmente el alcalde acompañado de otras personalidades destacables) debían responder. El Censo contiene los resúmenes provinciales de la población clasificada por edad y clase (residentes hijos de familia menores de 18 años, vecinos de 18 a 60 años, vecinos mayores de esa edad, jornaleros transeúntes, sirvientes, pobres de solemnidad, viudas y resto de personas del sexo femenino). El Vecindario ofrece datos de población por municipios. El Catastro del Marqués de la Ensenada es el último de los censos “primitivos”. En la segunda mitad del siglo XVIII aparecen los censos “modernos”.


 













Los documentos de este Catastro están en el Archivo General de Simancas. Las respuestas correspondientes a Berzosa ocupan 32 páginas. Y, como algo curioso, en casi la mitad de las cuarenta preguntas, la respuesta es de este tenor: " A la pregunta...dijeron: que en este pueblo no hay nada de lo que se refiere la pregunta"



BERZOSA EN EL SIGLO XVIII

(DATOS TOMADOS DE LAS RESPUESTAS AL INTERROGATORIO DEL CATASTRO DEL MARQUÉS DE LA ENSENADA)


La Junta encargada de responder el Interrogatorio se reunió en Berzosa el día 15 de noviembre de 1752.
Los vecinos que respondieron a este cuestionario fueron: Manuel Fernández, Regidor; Pedro González e Ignacio Fernández de Iglesias, vecinos de este lugar, peritos nombrados de una y otra parte y de la mejor opinión e inteligencia tanto en el conocimiento de las heredades, frutos y culturas como en los demás artes, tratos, comercios y granjerías de que se compone el común. Las respuestas se dan ante el Juez Subdelegado, el Escribano y el Teniente de Cura, como testigo.



Nombre y condición de la población:
La población se llama Berzosa, de la provincia de Palencia y distante de ella doce leguas con corta diferencia. Y es señorío del Excelentísimo Señor Duque de Frías, quien no percibe derechos algunos.


Producción:
Los frutos que se cogen en este término son: trigo, cebada, avena, centeno y yerba.
Hay diez colmenares: cuatro de Pedro González, uno de Ignacio Fernández, otro de Pedro Fernández. Los restantes pertenecen a vecinos de Villavega (2), Collazos y Sotobañado.
Ganado vacuno, caballar, lanar, cabrío y algunos cerdos de cría, que gastan en ellos tanto como valen al tiempo de la matanza. No hay cabaña ni yeguada.
 
Habitantes, casas y común del pueblo:
El pueblo se compone de cinco vecinos. No hay casa de campo ni alquería. Hay siete casas habitables y una arruinada. No pagan cosa alguna por el establecimiento del suelo. Una de las casas pertenece al común. Igualmente son del común unas tierras centeneras y trigueras de tercera y segunda calidad,  así como unas talegas de yerbas, y montes y brezales.

Del común se paga en reales o en especie:
-        Al Regidor.
-      A Manuel Pérez, escribano y vecino de Santibáñez de Ecla.
-        A Antolín García, vecino y herrero de Micieces.
-        Y a Joseph Santos, cirujano, en el lugar de Payo.

Ocupaciones y oficios:
No hay mercaderes, ni tenderos, ni taberna, ni personas que se ocupen de Artes mecánicas ni Oficio de artistas.
No hay jornaleros porque las labores del campo las hacen los labradores, sus hijos y sus criados mayores de 18 años.
No hay ningún clérigo porque el que asiste a este pueblo está en Micieces.
Tampoco hay pobres de solemnidad.

Y el Rey no tiene en este pueblo ninguna finca o renta.



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miércoles, 3 de junio de 2015

Micieces de Ojeda: Romance de LA LOBA PARDA.






En las largas noches invernales, al calor de la churaca, en todos los pueblos se contaban y cantaban poemas, romances, canciones, anécdotas, cuentos... Hoy, la mayoría, son desconocidos para muchos. 
Me gustaba mucho escuchar el romance de La Loba Parda cuando lo recitaba mi padre. Y aún me gusta leerlo. 




LA LOBA PARDA.

Estando yo en la mi choza, pintando la mi cachava,
las cabrillas altas iban, y la luna rebajada.
Mal barruntan las ovejas, no paran en la majada.
Vide venir siete lobos, por una oscura cañada.
Venían echando suertes, cuál entrará en la majada.
Le tocó a una loba vieja, patituerta, cana y parda,
que tenía los colmillos como puntas de navaja.
Dio tres vueltas al redil y no pudo sacar nada;
a la otra vuelta que dio sacó a la borrega blanca,
hija de la oveja churra, nieta de la orejisana;
la que tenían mis amos para el Domingo de Pascua.
Aquí mis siete cachorros, aquí perra trujillana,
aquí perro el de los hierros, a correr la loba parda.
Si me cobráis la borrega, cenaréis leche y hogaza.
Y si no me la cobráis, cenaréis de mi cachava.
Los perros tras de la loba, las uñas se esmigajaban,
siete leguas la corrieron por unas sierras muy agrias.
Llegando a Los Cotorrillos, la loba ya va cansada.
- Tomad perros la borrega, sana y buena como estaba.
- No queremos la borrega de tu boca alobadada;
que queremos tu pellejo, p'al pastor una zamarra;
de la cabeza un zurrón, para meter las cucharas,
el rabo para correas, para atarse las polainas,
las tripas para vihuelas, para que bailen las damas
.




Himno a Micieces de Ojeda